Saturday, November 29, 2008 0 comments

Absorber como esponjas

Durante una semana, Elena – asesora de marketing del proyecto - fue parte de nuestra vida en Ruanda. En pocos días era una pieza tan encajada que sentimos que siempre formó parte del proyecto aquí. Elena llegó acompañada de Marc que había estado trabajando con el equipo de Barcelona durante dos meses. Mientras esperamos junto a José Luís a que salieran del aeropuerto de Kigali yo era un saco de nervios, emoción y mucha expectativa. Mientras Elena estuvo aquí pudimos enseñarle todos los equipos que forman el proyecto. Empezamos por el taller central en Kigali dónde conoció a Antoine - director del taller - y los proveedores con los que trabajamos en la capital. Viajamos a la colina varios días para mostrarle las cooperativas que desde allí fabrican productos que completan las piezas. Nos reunimos con numerosas personas con las que en un futuro próximo podríamos colaborar; Yuri Mito, una chica japonesa licenciada en medio ambiente que está desarrollando en Ruanda un proyecto para fabricar con fibra de banana un tejido de alta calidad. Consolate Mukabutera, responsable de marketing en la fábrica de tejidos local “Utexrwa”. Jean de Dieu Hakizimana, coordinador de los trabajos artesanales en la agencia de promoción a la exportación e inversión en Ruanda (Riepa). Joy Ndungutse, fundadora del proyecto “Gahaya Links” en el que se ha conseguido por primera vez exportar con éxito al mercado americano cestos artesanales de alta calidad fabricados por las mujeres en la colina. Elena observó minuciosa e incansablemente cada parte del proyecto. No dejó de hacernos preguntas cargadas de reflexión y constructivismo. Se involucró completamente en nuestro trabajo aquí y nos ayudó a organizarnos para lo que se nos viene encima los próximos meses. Con ella, sacamos conclusiones importantes y nos sentimos arropados por su profesionalidad y experiencia. Absorbimos como esponjas. Por primera vez en mucho tiempo pudimos trabajar en equipo los tres juntos. Pusimos en común muchas ideas, analizamos guiados por Elena cual sería la estrategia de marketing más interesante, nos cuestionamos limitaciones reales del proyecto, amenazas y oportunidades. Entre todo esté “no parar” no faltó tiempo para muchas risas, acariciar a Duma mientras colocaba su cabeza encima de Elena a cada minuto, fumarnos unos cuantos cigarrillos en la terraza acompañados de una taza de café ruandés, escuchar a Elena explicarnos cómo funcionan las “eco-aldeas”, mantener a la luz de las velas numerosas conversaciones profundas acerca de la labor del cooperante, la actual situación en RDC y la crisis mundial del capitalismo con la familia española. Al dejarla en el aeropuerto nos quedamos cual pajarillos en rama pero enseguida sentimos que su visita nos había inyectado ilusión, esperanza y sobretodo nos había mostrado claramente el Norte de la brújula que debíamos usar. ******** Una imagen resume la visita de Elena al proyecto. "Un puente para unir el saber hacer africano a Occidente" (Elena aprendiendo a moldear barro con un artesano Batwa en la poterie de Gatagara - colina ruandesas.)
Thursday, November 13, 2008 1 comments

Issue #4

Multi-employed Kigali fellow Location: Kigali outskirts By: MC
Thursday, October 30, 2008 1 comments

8 discursos iguales pero diferentes.

Un saco de esperanza. Así es como te reciben en la colina las cooperativas de mujeres. El jueves pasado partimos muy pronto por la mañana con el coordinador de cooperativas de Kamonyi (un Distrito de Ruanda) para identificar nuevos grupos de mujeres que incorporar en al equipo del proyecto. Debemos aumentar la capacidad productiva de apliques en rafia y asegurarnos de que podremos llegar a los timings tan apretados y la calidad que marca la moda en Occidente. Visitamos 8 en total. 8 rituales muy parecidos que demuestran que existe una identidad común muy arraigada entre cada una de las agrupaciones dispersas en cada colina ruandesa. Bajo un árbol majestuoso nos encontramos a un numeroso grupo de mujeres vestidas en paños de colores muy vivos y diferentes. Sobre la hierba muy verde - en época de lluvias - el contraste es intenso y bello. A medida que nos acercamos, el cuadro impresionista se va definiendo y divisamos entre las manchas de vivos colores las caras de cada uno de los miembros mirándonos con ojos brillantes de expectación. Enseguida se acerca la presidenta. Siempre una mujer enérgica y comunicativa que nos da tres besos con la frente como símbolo de bienvenida. Tras la presidenta se presentan la secretaria y la tesorera. A lo lejos, frente al numeroso grupo de mujeres nos espera un banco de madera que han sacado especialmente para que podamos presentarnos. No se reciben visitas muy a menudo en la colina. Lo más probable es que no supieran que nosotros íbamos a llegar pues los teléfonos no abundan y la cobertura está limitada. La mayoría de las cooperativas se encuentran a una distancia considerable de la carretera principal, llegamos en coche pasando por pistas de arena y piedras. Enseguida empiezan los cantos y los bailes. En muy poco tiempo han sacado dos tambores de madera y piel de vaca y están tocándolos enérgicamente. Una escena de pelos de punta. Momento de presentaciones, comienza el coordinador. Sentados descubrimos entre turbante y turbante algún hombre que avergonzado se esconde para que no veamos que él también ha decidido ganarse la vida fabricando objetos de rafia, un oficio que aún hoy se sigue atribuyendo a la mujer. Todos escuchan muy atentos al coordinador que en un momento dado se gira para concedernos la palabra, nos toca presentarnos frente al grupo mientras un miembro traduce simultáneamente a Kinyarwanda. Los discursos en África son una parte fundamental de su concepto de comunidad. 8 discursos iguales pero 8 grupos muy diferentes, unidos un día por razones distintas. Al volver a Kigali - cargados de sensaciones e imágenes imborrables mezcladas de rojo terracota y verde intenso - reflexionamos acerca de lo vivido en la colina. Intercambiar conocimientos, de eso habla este día. Cada uno de estos grupos nos ha enseñado aquello que sabe hacer mejor y nosotros que transformando aquello que ya saben hacer queremos conseguir nuevas realidades. Una vez has sido testigo de la paz, el equilibrio y la energía que fluye bajo ese majestuoso árbol cuando un grupo de mujeres se sienta a trabajar a su sombra sabes que sería un delito no participar en este momento e intentar preservarlo.
Friday, October 24, 2008 0 comments

Aserejé Ruanda, Aserejé!

Un día en Ruanda subes feliz con tu samurai azul metalizado por la colina principal que lleva al centro de la ciudad y de fondo suenan las noticias en kinyarwanda en una emisora muy local. Sólo logras entender palabras sueltas por lo que al final, con un sol tenue justo enfrente, te abstraes y entras en un estado de letargo muy agradable. De repente, oyes algo que te despierta de un golpe brusco... "Aserejé, ja deje tejebe tude jebere sebiunouba majabi an de bugui an de buididipí (x3)" Y es que en Ruanda, Barcelona o Islandía, "Aserejé" no significa nada que podamos relacionar con nada pero es precisamente esa nada la que nos une en ese espacio y en ese tiempo. En el coche de al lado, un taxista con boina de pana y gafas "ray-ben" mueve la cabeza a ritmo de "Aserejé" y da palmadas contra el volante emocionado. Le miro mientras siento por dentro que estoy más cerca de casa en un país que vive los domingos a ritmo de canto gospel, que llena las plazas de colores y pick-ups los sábados de boda, que grita "Umba" casi ofensivamente para decirte "Oye!" y cuya gente ríe nerviosamente aterrorizada cuando paseas por la calle con tus perros. Aún así y aunque a veces pediría un saco de paciencia en vez de uno de arroz en el supermecado de la esquina, la cultura tiene más barreras si nos empeñamos en levantarlas. El sábado pasado José Luis y yo visitamos por primera vez la obra hidráulica que la empresa española Espina está construyendo desde hace 2 años en Kigali. Si todo sale como está previsto en 6 meses la capital doblará su capacidad de distribución de agua a las diferentes zonas de la ciudad. Aquel era un día especial. Se celebraba con brochetas, cerveza y patatas fritas que el gran depósito de agua está practicamente terminado. La mayoría de los trabajadores de la obra estaban ahí reunidos ese día, muchos de ellos probablemente llevan meses sin probar una brocheta, la impaciencia y la emoción se palpaba en el ambiente. Muy al estilo ruandés la furgoneta del restaurante apareció 4 horas tarde y empezamos a comer hacia las 15 horas. Con el despliegue de comida y bebida (incluyendo cerveza, ese bien tan preciado...) los bailes empezaron muy rápido. Bailes a ritmo de cantos y de una caja de ojalata agujereada con arroz dentro. Aquel día nos dimos cuenta de que el valor del trabajo bien hecho no solo es el de formar un equipo cuyo engranaje funcione sino además, el de poder respetar que aquellos que pondrán las primeras piedras nunca fueron enseñados para ello.
 
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